Ir al contenido principal

Culpable

Me deleito al viento escuchar, tu nombre pronunciar
mientras el muy travieso me propone el mismo juego una vez más,
para llevarlo a cabo en el crepúsculo porque el condenado sabe
que es ahí cuando tu aroma me confunde más,
impregnando mi imaginación y llegando a lo más hondo
mientras comenzamos de nuevo a jugar.
El vaivén de mis suspiros es lamentablemente nítido,
su ráfaga nota mi cansado nerviosismo consumiendo lentamente mis manos,
dejándolas bañadas en el sudor exhausto que
locamente más intriga satisfacción me hace despojar
cuando este viento me permite imaginar el atrevido movimiento de tus labios al hablar;
lo siente mi corazón, lo proyecta mi mente,
por eso en este entretenido juego otra vez voy perdiendo.
Junto a mi ventana estoy esperando que siga su turno y resople de alegría,
viento corrupto que en mis manos se escabulle,
robándome el secreto del silencio,
quitándome despacio la respiración para seguir ganando,
huyendo a frías risotadas por predecir mi debilidad.
Y aún así ambos sabemos que soy yo siempre culpable,
por permitir descaradamente soñarte,
mostrándole mis más grandes deseos,
insinuándole que traiga a mí tu delirante perfume natural
y a cambio le prometo jugar unas cuantas partidas
que él sabe va a ganar, por eso esta es solo una noche más,
en la que culpable de nuevo volverá a llamarme
y desvergonzadamente seguirá visitándome,
hasta que me quede sin el último aliento para como recompensa darle,
al haber estrechado las manos y un trato haber supuestamente cerrado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hubo una vez...

En que los pantanos estaban en tu corazón y las lagunas que te ahogaban estaban en las almas. -Hay un fuego, llamas que queman; no sé de dónde vienen ni el por qué me llegan. -Cometiste errores. -Pero hice maravillas. -No trates de parecer inocente, tú y yo sabemos que no lo eres. -No me mires. -No lo hacía. -¿Me quieres? -Debería irme. -¿Me quieres? -¿Cuál es el punto? -Sabes que no fue mi culpa. -Yo no sé nada. -Háblame. -No tengo nada para decir. -Cuéntame entonces qué sientes. -Te siento a ti. -Estoy en ti. -No lo digas. -Oblígame. -Esto es inútil, lo sabes. -Jamás dejas que hable. -Tuviste muchas oportunidades y nunca escuché tus frases. -Quería que las escucharas, pero estoy hablando ahora. -¿De qué sirve el tiempo del pasado en el presente? -No lo sé. -Yo sí; de nada. -¿Me quieres? -No. -Mientes. -No. -Tienes razón, deberías irte. -…te amo.

Rostro de Ángel

Así se despertaba cada mañana, pensando en cómo pudo haber sido su vida si se hubiera atrevido a hablarle a aquella mujer de cabellos lisos y perfumados con el olor del tráfico y la madrugada; aquella mujer de semblante fresco que veía andando desairada con su bufanda verde. Él se sentaba en la cafetería del frente para verla salir del edificio en el que cada tanto revisaba la electricidad de tan desordenados inquilinos. Hacía 4 meses que la había notado mientras él intentaba buscar el problema de las lámparas de la recepción, ella subió las escaleras dejando su rastro de agotamiento cual día exhausto. Fue por costumbre que giró su cabeza casi desapercibido cuando, inevitablemente, un desgarre en su pecho le quitó de lleno el aliento. Sin certeza de poder verla se levanta temprano, lava sus oscuros cabellos y viste su mejor traje desgastado de trabajador eléctrico; cuida muy bien de haberse afeitado, pulcramente calza sus botas mostaza, se baña en colonia y como siempre, ella nota so...

Un mal amor, un amor imposible

¿Por qué lloras por un mal amor, de dónde sacaste que valía la pena? Sin pensar en las consecuencias y dejándose cegar por el ardor del desespero que manejaba su cuerpo y sin dejar de tener su recuerdo fresco, respondió con dolor:“porque una mujer como ella: ni caminando descalzo en la superficie del sol; ni recorriendo hasta la última estrella de todas las galaxias; ni ganándole una carrera a la velocidad de la luz; ni viajando a través del tiempo buscándola debajo de los restos de cada época; ni vaciando las aguas de los siete mares registrados en cuentos, mitos y leyendas; ni soportando los cantos con que hechizan las sirenas; ni sobreviviendo a la odisea que iluminó Homero; ni regalando astros a diestra y siniestra como soborno para encontrarla a ella; ni siendo el favorito de los dioses de la mitología Griega; ni pudiendo ir y venir hacia y de Asgard como se te venga en gana; ni siendo el conquistador de Atlántida y decir que yace en un vaso con agua; ni ser quien arme anacronism...