Ir al contenido principal

Para el cólera

Me has condenado a cambio de una satisfacción que no percibo;
me has engañado, lo supe desde el principio;
has prometido algo que aún espero me cumplas;
has hecho de mí un alma en pena
y exijo que me devuelvas lo que no te pertenece.
Si me oyes estrecha cólera, te hablo a ti que tanto me odias;
no me importa si me matas o te vengas, hicimos un trato,
yo he cumplido. ¿Y tú?
La noche no espera y así, como hermosa es,
pide a cambio que la comprenda;
amo a esa luna llena que se pinta tierna
mientras dentro es letal y agriamente sincera.
Quieren que cante como el viento,
yo no quiero aprender sus apasionados versos,
pues es incomprensible la manera de ser de ese viejo:
sabio, arrogante, delicioso, frescamente doloroso,
además de parlanchín.
Todavía están encendidas esas luces que me fastidian.
¿Qué significa tomar un martirio con placer?
Vaya concepto tan irritante.
¿Es así la otra manera de llamar al masoquismo?
El resentimiento me pudo.
Por otro lado, está esa cosa en mi cabeza
dando vueltas, simplemente dando vueltas.
Oiga, ¿no tiene algo para decir?
Yo no, lamentablemente, ya no.
Inspiración bella y lenta, perdone mi silencio,
mi poca distracción y el derroche de mi tiempo.
La pulcritud lírica me hace querer trasbocar;
la uso para mí, contra usted, para su “vien” y el mío.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Rostro de Ángel

Así se despertaba cada mañana, pensando en cómo pudo haber sido su vida si se hubiera atrevido a hablarle a aquella mujer de cabellos lisos y perfumados con el olor del tráfico y la madrugada; aquella mujer de semblante fresco que veía andando desairada con su bufanda verde. Él se sentaba en la cafetería del frente para verla salir del edificio en el que cada tanto revisaba la electricidad de tan desordenados inquilinos. Hacía 4 meses que la había notado mientras él intentaba buscar el problema de las lámparas de la recepción, ella subió las escaleras dejando su rastro de agotamiento cual día exhausto. Fue por costumbre que giró su cabeza casi desapercibido cuando, inevitablemente, un desgarre en su pecho le quitó de lleno el aliento. Sin certeza de poder verla se levanta temprano, lava sus oscuros cabellos y viste su mejor traje desgastado de trabajador eléctrico; cuida muy bien de haberse afeitado, pulcramente calza sus botas mostaza, se baña en colonia y como siempre, ella nota so...

Suspenso

Tal vez haya espacio para respirar en medio de una presión, tal vez no. Tal vez haya algún instante en el que se siente el agrio sabor del sudor después de la derrota, tal vez no. Tal vez el olvido quepa en un lapso de tiempo bien ajustado. No, nunca cabe el olvido. Tal vez se escapen un par de detalles, tal vez no. ¿Hay espacio para el perdón? ¿Qué es eso? ¿Existe el arrepentimiento más que la incómoda intriga? ¿Será que solo se siente una llovizna de dolor? ¿Una tormenta tal vez? Extrañar no es vivir, es tener un pie donde se encuentra la línea de la dimensión muerta. Lograr que broten lágrimas, tal vez. Lograr sacar una carcajada, tal vez. Quizá el suspenso sea más que solo un abismo de confusión, quizá no. ¿Enfocar? Puedes intentarlo y hacerme saber cuando logres una linda psicosis; por lo demás, cállate y sigue viviendo en el suspenso.

Te quiero

Abríase como garganta ahogada y sus cánticos emanaban del alma plácida que, sin lacerante incertidumbre de desasosiego, flotaba ya en ensueño lejano. Viendo pasar su coraje delante empuñó palabras y verdades mientras que sus expresiones invadían a los ojos oscuros que tenía en frente. Díjole te quiero, abrupta y atrevidamente. Sostuvieron sus miradas y siguieron contemplando las realidades cruzadas de ambas.